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El penal se especializa y tu web todavía dice "penal"

Tres titulares de la semana hablan de especializar la justicia penal y de reformar el procedimiento. Lo que eso cambia en cómo te busca quien necesita un penalista.

Pieza redactada automáticamente a partir de la actualidad del sector. Las fuentes están enlazadas al final.

Tres titulares y una sola palabra

La actualidad penal en castellano de estos días da para poco, y lo poco que da apunta al mismo sitio. Law&Trends publica una entrevista en la que David Fechenbach sostiene que urge especializar la justicia penal y duplicar su número de jueces y profesionales de apoyo. La Opinión Austral cuenta que se ha presentado en el Colegio de Abogacía el proyecto del nuevo Código Procesal Penal para Santa Cruz, y recoge a Cabral diciendo que “esto no es un tema de recursos, es un tema de querer hacerlo”.

Dos de los tres son argentinos y hablan de una reforma procesal que no rige aquí. No los traigo como derecho, sino como termómetro: la conversación del penal en castellano, a un lado y a otro, gira esta semana sobre lo mismo. Especializar y reformar el procedimiento.

Son tres titulares. No dan para una tesis y esta pieza no la va a fingir. Dan para una observación, y la observación es útil.

“Especializar” dejó de ser un adjetivo de currículum

Cuando un medio jurídico titula con la palabra especializar, no está describiendo la biografía de nadie. Está describiendo cómo se está organizando el trabajo: por materias, por tipologías, por bloques que antes cabían todos bajo la etiqueta “penal” y ya no caben.

En un despacho eso se nota antes en la puerta que en el juzgado. La persona que llama ya no llama pidiendo “un abogado penalista”. Llama por algo con nombre: un requerimiento de la Agencia Tributaria, un accidente laboral con diligencias abiertas, un delito informático, una denuncia entre socios, un procedimiento de menores. Cada uno de esos es un encargo distinto, con un presupuesto distinto y con un ciclo distinto.

Y sin embargo la mayoría de webs de despacho siguen teniendo una sola página que se titula “Derecho penal” y que enumera, en un párrafo largo, entre doce y veinte materias separadas por comas. Esa página no compite por ninguna de las veinte. Compite por la palabra genérica, que es la más cara y la que menos convierte, y pierde contra los directorios.

Cuando cambia el procedimiento, cambia lo que la gente pregunta

La otra mitad de la semana va de procedimiento: un código procesal nuevo, presentado ante un colegio de abogados, discutido en términos de recursos y de voluntad política. Otra vez, lo relevante para el marketing de un despacho no es la norma, es lo que ocurre alrededor de ella.

Cada vez que se toca el procedimiento penal —aquí, allí o en cualquier sitio— pasan dos cosas al mismo tiempo. La primera es que la prensa generalista lo explica mal y en dos días, y deja detrás una nube de gente con dudas concretas que ningún titular resuelve. La segunda es que las preguntas que esa gente escribe en el buscador cambian de forma: aparecen plazos nuevos, nombres de trámites nuevos, siglas nuevas.

Ahí hay un hueco que un despacho puede ocupar sin rozar la deontología, porque no hace falta prometer nada ni opinar sobre ningún asunto ajeno. Basta con explicar qué es un trámite, qué plazos tiene y qué ocurre en cada fase. Información, no consejo. Es lo que la profesión sabe hacer y casi nunca publica, porque se da por sabido dentro del despacho y resulta invisible desde fuera.

Dónde se nota esto en la entrada de encargos

El penal tiene una particularidad que conviene decir en voz alta: casi nadie planifica una consulta penal. Se llega a ella de golpe, con miedo y con prisa. Eso significa que la decisión se toma con lo primero que se encuentra, y lo primero que se encuentra casi siempre es un buscador.

Si tu despacho tiene tres áreas fuertes dentro del penal, esas tres tienen que existir como páginas propias, con su propio lenguaje, escritas para quien no es abogado. No un listado; una página por cada una, que explique el procedimiento con calma, que diga qué pasa el primer día y qué pasa el mes siguiente, y que deje claro qué hace el despacho y qué no.

Y hay que decir también lo que no se hace. Un despacho que aparece por veinte materias y sólo lleva bien cuatro recibe llamadas que no puede atender, las derivará mal y quemará tiempo de socio en cualificar lo que no debería haber entrado. Especializarse hacia fuera es tan rentable como especializarse hacia dentro, y es más barato: sólo cuesta escribirlo.

Qué haría esta semana

Abre la página de penal de tu web y cuenta cuántas materias distintas aparecen en ella. Si son más de cuatro, ninguna está posicionando. Elige las dos que de verdad quieres que entren por la puerta este curso y dales una página cada una, escrita en las palabras que usa quien llama asustado un martes por la tarde. Es el trabajo de una semana y no depende de que nadie reforme nada.

Fuentes

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